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11 de marzo de 2018
Tres ex satanistas regresan a la Iglesia Católica y cuentan su historia
En este artículo hay historias de tres católicos, ex satanistas, que ahora comparten públicamente sus vidas en varios foros católicos públicos luego de haberse convertido en oradores y escritores.

El National Catholic Register presenta la vida Deborah Lipsky, David Arias y Zachary King, personas que en el pasado vivieron en el secretismo, complaciendo sus pasiones y burlándose de todo lo cristiano, particularmente lo católico. 

1. Deborah Lipsky  

Es autora de A Message of Hope: Confessions of a Ex-Satanist (Un mensaje de esperanza: Confesiones de un ex satanista).

Deborah es originaria de Massachusetts, se involucró con el satanismo cuando era adolescente y regresó a la Iglesia Católica en 2009.

“Te sorprendería descubrir que los ciudadanos aparentemente respetables en tu comunidad son miembros de aquelarres satánicos ya que son personas que conoces en la calle: son doctores, abogados y jefes indios”, contó al periodista del Register, Jim Graves.

Deborah tiene autismo, lo que la llevó a su aislamiento cuando era niña. Asistió a escuelas católicas entre el séptimo y décimo grado. El rechazo y abuso por parte de otros niños la llevó a portarse mal en clase, lo que la hizo impopular con las monjas que dirigían la escuela “y sugirieron que me merecía el trato que recibía”, dijo. 

“Estaba enojada con las monjas, así que, como una broma y para desquitarme, comencé a venir a la escuela con el pentagrama. También lo dibujaba en mis tareas. Me pidieron que dejara la escuela. Ahora, estos fueron los días previos a Internet, así que comencé a leer sobre el satanismo en los libros y luego comencé a hablar con los satanistas”, narró Deborah.

Luego, se unió a un culto satánico, pero lo abandonó por la vulgaridad de sus misas negras. Ella recordó: “es la depravación en su peor forma. El satanismo se trata de la indulgencia y la destrucción de la Iglesia y la moralidad tradicional”.

Deborah continuó: “te habrías sentido incómodo a mi alrededor, ya que podría haberte mirado con odio y me consideraba muy manipuladora. Te sorprendería que a una edad temprana había acumulado una enorme riqueza, a pesar de que solo trabajaba a tiempo parcial”.

La gente invita lo demoníaco a sus vidas a través de “portales”, dijo, y añadió que se puede hacer a través de “tableros Ouija, un psíquico, asistir a una sesión o tratar de comunicarse con fantasmas”. 

“También podemos invitarlos cuando nos dejamos consumir por la ira y nos rehusamos a perdonar. Los demonios tienen la capacidad de alterar nuestros pensamientos y llevarnos a las adicciones”, agregó.

Por otro lado, dijo que los demonios la estaban aterrorizando.

“Vinieron a recoger mi alma o querían una plena posesión. Tuve un sueño en el que un ángel vino a rescatarme. Me levanté a la mañana siguiente y decidí: ‘Yo voy a ser católica de nuevo’”, aseguró.

Un día Deborah oró y dijo: “’Dios, yo no sé si existes, pero si existes, envíame una monja que me lleve de vuelta a la Iglesia Católica’. Unos meses más tarde, lo hizo. Nuestra Señora me presentó a algunos sacerdotes con experiencia en el trato con el demonio, entre ellos uno que vive en Maine. Y volví a la Iglesia Católica. Amo a la Iglesia, y he dedicado mi vida a Ella”.

Hoy Deborah alienta a los fieles a vivir vidas católicas activas, ir a Misa, confesión regularmente y usar los sacramentales, especialmente el agua bendita.

También recomienda que los fieles tengan cuidado con sus pasatiempos y entretenimientos. 

“El estilo de vida de bebida, fiesta y juerga puede crear una oportunidad para que el diablo entre. También recomiendo que la gente evite las películas de asesinatos”, añadió.

2. David Arias  

Es de Ciudad de México y llegó a California a los 16 años. Se crio en lo que describió como una familia “culturalmente católica”, pero a menudo se enfrentaba con su familia, ya que se describía como un “alborotador”.

Los amigos de la escuela secundaria le presentaron el tablero de Ouija, invitándolo a usarlo en un cementerio. El grupo lo llevó a fiestas clandestinas, que incluían promiscuidad y abuso de drogas y alcohol. Eventualmente fue invitado a unirse a lo que llamó “la iglesia de Satanás”.

David dijo que su grupo incluía todas las edades (a los 16 años, él estaba entre los más jóvenes) y etnicidades. Muchos eran “góticos”, personas que se visten de negro y se tiñen el pelo, los labios y alrededor de los ojos de negro. Otros parecían personas respetables y trabajaban como médicos, abogados e ingenieros.

El grupo tuvo cuidado de evitar a la policía y amenazó con matar a cualquier miembro que hiciera públicas sus experiencias.

Después de cuatro años en el culto, David “se sintió vacío” por dentro y se volvió hacia Dios y regresó a su fe católica. Desde entonces se casó, tuvo hijos y participó activamente en su parroquia, compartiendo la historia de su pasado, especialmente entre la comunidad hispana.

Aconseja a los padres vigilar a sus hijos, ya que los niños de hoy “tienen fácil acceso a muchas cosas que son dañinas.

También recomienda la asistencia regular a la Misa, confesión regular y el Rosario.

“El Rosario es poderoso. ¡Cuando alguien reza el Rosario, el mal se enoja!”, expresó.

3. Zachary King  

Es un ex Satanista que hoy es un predicador católico del apostolado “Ministerio de Todos los Santos”.

Se unió a un aquelarre satánico cuando era adolescente, atraído por las actividades que encontraba divertidas. 

“Querían que la gente siguiera volviendo. Tenían máquinas de pinball y videojuegos que podíamos jugar, había un lago en la propiedad en el que podíamos nadar y pescar, y un pozo para hacer barbacoas. Había mucha comida, fiestas y podíamos ver películas”, explicó.

También había drogas y pornografía. La pornografía, de hecho, “juega un papel muy importante en el satanismo”, afirmó.

A los 33 años se alejó del aquelarre. Su conversión al catolicismo comenzó en 2008 cuando una mujer le dio una Medalla Milagrosa.

Hoy, advierte a los padres que eviten que sus hijos se expongan a lo demoníaco. Esto incluye evitar el tablero Ouija y juegos como el Charlie Charlie.

Aunque lamenta su participación en el satanismo, confesó sus pecados y ya no lucha con la culpa. 

“Tenía ganas de ser católico desde que era un niño, y hubiera deseado haberme convertido en sacerdote lo antes posible. Pero, Dios me permitió tener las experiencias que tuve. Él quiere que les cuente a todos: no hagas esto”, concluyó.



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