El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Buenanueva, escribió ocho tuits en la red social Twitter @sbuenanueva sobre el espíritu del debate por la legalización del aborto, cuyo dictamen comenzó a estudiar el Senado tras obtener media sanción de la Cámara de Diputados. Recuerda el derecho de todo ciudadano a hacer oír y a que los legisladores lo escuchen, y detalla las diferencias entre medios “legítimos” e “inmorales”•para presionar.

El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Buenanueva, escribió ocho tuits en la red social Twitter @sbuenanueva sobre el espíritu del debate por la legalización del aborto, cuyo dictamen comenzó a estudiar el Senado tras obtener media sanción de la Cámara de Diputados.

El prelado recuerda el derecho de todo ciudadano a hacer oír y a que los legisladores lo escuchen, y detalla las diferencias entre medios “legítimos” e “inmorales”•para presionar, entre otros puntos.

“La dignidad de la vida, desde la concepción hasta su término natural, supone, para todos los que nos decimos ‘provida’, un alto grado de civilidad”, subraya.

Los ocho puntos
1. En todo debate ciudadano de importancia (el del aborto lo es en grado sumo), los ciudadanos tenemos el derecho de hacer oír nuestra voz a través de todos los medios legítimos que la democracia pone a nuestro alcance.

2. Los ciudadanos tenemos el derecho de hacer que nuestros legisladores nos escuchen. Y ellos tienen el deber de escucharnos. Solo así pueden cumplir con su sagrada misión de hacer leyes justas.

3. ¿Hacer oír nuestra voz, individual o colectiva, es una forma de presionar a nuestros legisladores? Sí, lo es. Ahora bien, hay formas legítimas de presionar y otras que no lo son, o son francamente inmorales.

4. Medios legítimos de presionar: manifestarnos pacíficamente en el espacio público, acudir a las audiencias públicas; intervenir con la palabra escrita o a través de las redes, etc.

5. Medios inmorales: hacer amenazas directas o a través de terceros; recurrir a formas de chantaje emocional; insultar, vejar o humillar con argumentos “ad hominem”, sobre todo en forma pública o – peor aún – con el anonimato de las redes.

6. La democracia es, precisamente, el sistema que nos ofrece reglas claras para que los ciudadanos dirimamos nuestras diferencias, especialmente si son graves, con medios legítimos de expresión pública.

7. Podemos tener muchas diferencias, pensar distinto o mirar de modo diverso la vida, la historia y los valores. Por encima de todo, podemos reconocernos como semejantes. Eso es invalorable.

8. La dignidad de la vida, desde la concepción hasta su término natural, supone, para todos los que nos decimos "provida", un alto grado de civilidad. Si somos discípulos de Cristo: nada menos que el mandamiento del amor como Él nos ha amado.
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